La tribu de Judá fue una de las doce tribus de Israel, descendiendo del patriarca Judá, cuarto hijo de Jacob.

Historia

Luego de haber partido del Antiguo Egipto y habiendo ya atravesado la península de Sinaí, la tribu de Judá ingresó en Canaán junto con las demás tribus israelitas y se estableció en la región sur. Con el tiempo se volvió la tribu más poderosa y de ella nacieron importantes reyes, tales como David y Salomón. Fue también en el seno de la tribu de Judá que emergió la profecía de la llegada de un mesías, quien descendería de la misma.

Después de que las diez tribus del norteño Reino de Israel se dispersaron debido a la conquista asiria de 721 a.C., las tribus de Judá y Benjamín quedaron como únicas herederas del Pacto abrahámico, ratificado a través de la Alianza mosaica. El Reino de Judá floreció hasta el año 586 a.C. cuando fue invadido por los babilonios y muchos de sus habitantes partieron en cautiverio hacia Mesopotamia.

Casi cincuenta años después, en el 538 a.C., Ciro II el Grande permitió a los judíos regresar a su tierra natal y el Templo de Jerusalén fue subsecuentemente reconstruido. La historia de Judá desde entonces y en adelante es la historia de los judíos y también aquella del Judaísmo. La región que otrora constituía el territorio de Judá y el Reino de Judá será también conocida como Judea.

Territorio

Según el texto bíblico, la tribu de Judá fue quien lideró a las demás tribus que constituyeron el Reino de Judá, ocupando la mayor parte del territorio del mencionado reino, con excepción de una pequeña región en el noreste que pertenecía a Benjamín y un enclave hacia el sudoeste que era ocupado por Simeón. Inicialmente, Belén y Hebrón fueron las principales ciudades ubicadas dentro del territorio de Judá, que a su vez también comprendía aquellas de Kadesh, Debir, Arad, Estemea, Jarmut y Laquís.

Dado su tamaño y peculiaridades geográficas, el territorio de la tribu de Judá poseía cuatro regiones:

  • El Negev comprendía la porción sur del territorio y era apto para el pastoreo.
  • La Shfelá o tierras bajas, localizadas entre el mar Mediterráneo y las tierras altas, que eran empleadas para la agricultura, particularmente el cultivo de diversos cereales.
  • El desierto, región cercana al mar Muerto y localizado bajo el nivel del mar; difícilmente habitable y área de una fauna salvaje que incluía, entre otros, osos y leopardos. Comprendía los desiertos de Ein Guedi, Judá y Maón.
  • El país montañoso, constituido por una elevada planicie situada entre las tierras bajas y el desierto; territorio rocoso pero con suelo fértil. La región producía cereales, oliva, vid y otros frutos. Era renombrada por sus aceites y vinos.

Símbolo

El León de Judá es el símbolo de la tribu de Judá. A menudo es representado en el arte judío, así como también en otros marcos identitarios, tanto religiosos como políticos y culturales. El León de Judá es a su vez un motivo recurrente en la imaginería jerosolimitana.[1]

Referencia

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