Salomón

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Datos personales
Otros nombres Jedidías
Sulayman
Nacimiento 1000 a. C.
Jerusalén
Fallecimiento 931 a. C.
Jerusalén
Vida 69 años
Familia
Cónyuge Hija del Faraón
Padres David y Betsabé
Hijos Roboam
Hermanos Adonías
Abuelos Jesé
Nietos Abiam
Características
Ocupación Rey
Nacionalidad Israelita
Tribu Judá
Religión Judaísmo
Sincretismo
Raza Semita

Salomón fue el tercer y último monarca del Reino Unido de Israel antes de la separación del territorio israelita en los reinos de Judá e Israel. En el Tanaj y la Biblia hebrea se lo conoce también como Jedidías.

Biografía

Salomón fue el segundo de los hijos que tuvieron el rey David y Betsabé. El profeta Natán informa a David de que Dios ha ordenado la muerte a su primer hijo como castigo por el pecado del rey, quien había enviado a la muerte a Urías, marido de Betsabé, para casarse con su esposa. Tras una semana de oración y ayuno, David supo la noticia de la muerte de su hijo y se casó con Betsabé quien quedó embarazada, esta vez de Salomón.

Sucedió a su padre, David, en el trono de Israel hacia el año 970 a. C. Su padre lo eligió como sucesor a instancias de Betsabé y Natán, aunque tenía hijos de más edad habidos con otras mujeres. Fue elevado al trono antes de la muerte de su padre, ya que su medio hermano Adonías se había proclamado rey.

Adonías fue más tarde ejecutado por orden de Salomón, y el sacerdote Abiatar, partidario suyo, fue depuesto de su cargo, en el que fue sustituido por Sadoc. También fue asesinado el general Joab sin respetar el derecho de asilo del templo. Del relato bíblico parece deducirse que a la ascensión de Salomón al poder tuvo lugar una purga en los cuadros dirigentes del reino, que fueron reemplazados por personas leales al nuevo rey.

El Sueño de Salomón de Luca Giordano.

Yavé se apareció a Salomón y le dijo que le pidiese lo que quisiera. Salomón le pidió sabiduría y Dios le dió más de lo que pidió. Cabe destacar que dicha sabiduría estaba basada en seguir los mandamientos.

Salomón reinó sobre un extenso territorio durante casi cuatro décadas, posiblemente entre los años 965 y 928 a. C.

Mientras que se mantuviera en la rectitud y la justicia, difundiendose en la sociedad al aplicar la Ley de Dios lograba la prosperidad de su reino, alcanzando el mayor esplendor de la monarquía israelita. Mantuvo en general la paz con los reinos vecinos, y fue aliado del rey Hiram I de Tiro, quien lo auxilió en muchas de sus empresas.

Emprendió numerosas obras arquitectónicas, entre las que destaca por encima de todas la construcción del Templo de Jerusalén como lugar para la permanencia del Arca de la Alianza, aunque destaca también la erección de un fabuloso palacio, la construcción de un terraplén que unía el templo con la ciudad de Jerusalén.

En sus construcciones participó un gran número de técnicos extranjeros, como albañiles y broncistas de Tiro o carpinteros de Gebal. Entre todos ellos destaca el arquitecto Hiram, y se importaron lujosos materiales procedentes de Fenicia.

Salomón junto a la Reina de Saba de Ghiberti.

Durante el transcurso de su reinado, la monarquía hebrea tuvo su momento de mayor prosperidad y esplendor que llamó la atención de la reina de Saba. Se habla también del llamado Juicio de Salomón.

El juicio de Salomón (1617) por Peter Paul Rubens.

Después de terminado el Templo, en una oración que Salomón le hace a Yavé le recuerda la promesa hecha a su padre David la cual fue no te faltar varón delante de Dios, que se sientq en el trono de Israel, con tal de que sus hijos guarden el camino. Dios les concedía tranquilidad en sus fronteras. El orden y la alegría primaban.

No obstante, para consolidar el poder político de Israel en la región, contrajo matrimonio con una de las hijas del faraón del Antiguo Egipto. Salomón se fue rodeando de todos los lujos y fue adquiriendo la grandeza externa de un monarca oriental. Esto hizo, sin embargo, que en la segunda mitad de su reinado cayera en la idolatría, inducido por sus numerosas esposas extranjeras. De acuerdo con 1Reyes 11:3, tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas, y esas mujeres le desviaron el corazón.

La seguridad interna y el control de las vías de comunicación habían facilitado una amplia expansión del comercio hebreo. Sus naves llegaron hasta Ofir donde cargaron 14.300 kg de oro. Tanto el rey como el pueblo se dedicaron a comerciar; fueron atrapados por el ansia de riquezas y cayeron en el materialismo. Aquí se dio el punto de inflexión hacia un modo de vida que posteriormente sería causa de reproches por parte de los profetas.

En las transacciones, el rey demostraba que ya no era justo, reavivó el tema de la esclavitud en los infieles, permitió sacerdotes que en muchos casos eran indignos y se cubrió de elementos de guerra como carrozas y caballos. Aquél pecado de Salomón de priorizar la obtención de riquezas por sobre la Ley de Dios, fue la causa de que, a su muerte, se dividiera el reino de Israel. La división de Israel era inexorable, pero ocurriría en la generación de su hijo.

Salomón escribiendo de Doré.

Pero aunque cometió este pecado, se arrepintió y luego escribió el Libro de Eclesiastés para aconsejar a otros a que no siguieran su ejemplo. Allí menciona «vanidad de vanidades, todo es vanidad» y esto se refiere a su vida inicua. Salomón escribe este libro como un testimonio y ejemplo de que las cosas de este mundo no son duraderas.

Lo sucedió su hijo Roboam, cuya madre era Naamá, ammonita. Pero pronto, diez de las doce tribus de Israel en el norte se rebeló y solo quedó con Roboam las tribus de Judá y Benjamín. Así quedaría dividido el reino.[1]

Manuscritos de Salomón

Las excavaciones arqueológicas y el estudio de los textos que se escribieron en la época del rey Salomón socavan cada vez más su imagen de héroe legendario. Hoy se sabe que no escribió ningún libro del Antiguo Testamento; el Libro de los Proverbios se compuso 500 años después de la muerte del rey Salomón y deriva principalmente de los manuscritos egipcios descubiertos al principio del siglo XX.

Orígenes señaló que Salomón no pudo haber escrito el Cantar de los Cantares del Antiguo Testamento. Uno de los más conocidos libros apócrifos de la Biblia es el denominado "Testamento del rey Salomón", escrito en el siglo I a.C. Aún mucha mayor difusión tuvieron las Clavículas de Salomón, un confuso ensayo de exorcismo. Tras la invención de la imprenta, este libro se aumentó muchas veces, añadiéndosele nuevas ilustraciones y comentarios, hasta el siglo XVIII. Actualmente se ha demostrado que ese texto se escribió originalmente en el siglo I. Además del rey Salomón que se conoce a través de la Biblia y la Torá, está claro que con el tiempo se creó un Salomón legendario, un soberano rico, sabio y misterioso que podía penetrar las leyes del universo. Pero el único logro que se concoce de Salomón fue que durante su reino se construyó el Templo de Jerusalén, que en el año 586 a.C. fue destruido por Nabucodonosor, y que desde entonces ha quedado como un símbolo en la religión judía.

El propio Salomón se ha considerado tradicionalmente como un autor prolífico y de gran calidad. Las escrituras que se le han atribuido son el Libro de los Proverbios, el Cantar de los Cantares, el Eclesiastés, el Libro de la Sabiduría de Salomón, y los Salmos (u Odas de Salomón). Los estudiosos modernos han determinado, sin embargo, que esos libros fueron compuestos siglos después de Salomón por autores muy diversos. De hecho, los Salmos son posiblemente de un autor cristiano gnóstico después del siglo II.

Salomón como filósofo

La segunda característica que tradicionalmente se destaca del rey Salomón es una excepcional sabiduría. En las tradiciones religiosas judía y cristiana, el juicio del rey Salomón se ha convertido en el símbolo del concepto de sabiduría, relacionado con su gran conocimiento.

El escritor judeorromano Flavio Josefo relacionaba la concepción del Antiguo Testamento de la sabiduría y la figura del rey Salomón de un modo parecido al de la Biblia. También se refiere a los enigmas que el rey Salomón intercambió con Hiram de Tiro y a las pruebas que le puso la reina de Saba cuando viajó a Israel para comprobar su gran sabiduría.

Los cristianos del siglo V hicieron grandes esfuerzos para diferenciar la idea que se tenía de la sabiduría del rey Salomón de su conocimiento mágico. Así, acentuaron la sabiduría de Salomón como la Hagia Sophia (‘sabiduría sagrada’). En el año 537 se dedicó una de las mayores iglesias de la época, construida en Constantinopla, a esta Hagia Sophia.[2]

Leyendas Salomonicas

En la tradición de la Iglesia ortodoxa etíope, se señala que Salomón tuvo un hijo con la reina de Saba, llamado Menelik I, quien sería futuro rey de Etiopía, y de quien la tradición dice que sacó el Arca de la Alianza de Israel, llevándosela a su reino: el libro Kebra Nagast relata esta historia.

En Las mil y una noches, varios cuentos árabes lo señalan como un poderoso rey, el cual poseía cualidades de hechicería que le permitieron consolidar un imperio y encarcelar a los numerosos demonios del desierto (ifrit). A los ifrit, los encerró en vasijas de barro selladas con el nombre de Dios, por negarse estos a seguir los mandatos del Altísimo y someterse a los hombres. En el relato es llamado Sulaymán, hijo de Daud (David).

La presencia del monarca más sabio y justo de la historia no se limita a la Biblia, la Torá y el Corán, ya que se dice que también es nombrado en la Leyenda Áurea, un libro medieval que contiene historias, mitos y leyendas. En el Corán, Salomón es considerado uno de los más importantes profetas. Los musulmanes se refieren generalmente a él con la variante árabe, Sulayman.

Su sello, el hexagrama, también conocido como "La Estrella de David", es la piedra angular del judaísmo, símbolo del «Hagia Sophia» (Sabiduría Divina) que reinó durante cuarenta años en Israel y ha pasado a simbolizar la unión de la conciencia y el inconsciente. Relacionando el triángulo con el vértice hacia arriba con la conciencia, la sabiduría, lo divino; mientras que el triángulo invertido se vincula al mundo del inconsciente, a las tinieblas, la oscuridad y lo negativo.

También se relacionan con él "las minas del rey Salomón", "el anillo de Salomón", que le fue otorgdo por el Arcángel Gabriel y que el poder mágico del célebre y sabio rey hebreo radicaba en su anillo, ya que gracias a él, Salomón consiguió dominar el mundo de los espíritus y pudo llevar a cabo la gran empresa de construir el Templo de Jerusalén. Conocía el lenguaje de los animales y que su padre le enseñó el lenguaje de los pájaros, también llamado el idioma natural. Su curiosidad era tal que adquirió conocimientos sobre cristales, piedras, la transmutación de los metales, los misterios de la alquimia, el mundo vegetal y la vida eterna; además tenía el don de hacer milagros, escribiendo cientos de libros al respecto, destacando el desaparecido "Manuscrito secreto de Salomón", que contiene hechizos, invocaciones, fórmulas, talismanes, que actualmente es el texto más buscado por los estudiosos de las artes esotéricas.[1]

Referencias

  1. 1,0 1,1 Esta página utiliza contenido de Wikipedia (ver autores) con licencia Creative Commons.
  2. Esta página utiliza contenido de Ecured (ver autores) con licencia Creative Commons.
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