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Makeda

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Datos personales
Otros nombres Makada
Makueda
Bilqis
Balkis
Nikaule
Nicaula
Familia
Padres Yashrea
Hijos Menelik I
Abuelos Al-Hareth
Características
Ocupación Reina

Makeda, la reina de Saba, era una famosa reina del antiguo reino de Saba, el más poderoso reino de Arabia.[1]

Biografía

Según el Antiguo Testamento, la anónima reina de la tierra de Saba acude a Israel habiendo oído de la gran sabiduría del rey Salomón, llevando regalos de especias, oro y piedras preciosas.

La reina fue sorprendida por la gran sabiduría y la riqueza del rey Salomón. El rey le dió regalos y todo lo que quería, después de lo cual la reina regresó a su país. Al parecer, la reina de Saba sería muy rica, ya que habría llevado tres mil novecientos sesenta kilos de oro y gran cantidad de perfumes y piedras preciosas al rey Salomón (I R 10:10).[2]

En los pasajes bíblicos que se refieren explícitamente a la reina de Saba no hay ninguna señal de amor o atracción sexual entre ella y el rey Salomón. Ambos se describen sólo como dos monarcas involucrados en los asuntos de Estado.

Otro texto bíblico, el Cantar de los Cantares, contiene algunas referencias en varias ocasiones, que se interpretan como una referencia al amor entre Salomón y la reina de Saba. La joven mujer en el Cantar de los Cantares, sin embargo, niega continuamente las connotaciones románticas de su pretendiente, que muchos estudiosos han identificado con el rey Salomón. De todos modos, no hay nada para identificar a este personaje en este texto a la reina extranjera, rica y poderosa, que se describe el Libro de los Reyes.

De acuerdo con estudios bíblicos, el Cantar de los Cantares, un canto que el rey Salomón dedica a una mujer, podría estar dirigido a una mujer negra etíope, quien podría ser la reina de Saba; de allí que se vinculen las promesas divinas del Dios en el que creían los judíos con ese pueblo. El capítulo 6:13 del libro Cantar de los Cantares dice que ella es una "sulamita".

Relato del Corán

El episodio también aparece en el Corán, que tampoco menciona el nombre de la reina; según esta versión, la reina quedó tan impresionada por la sabiduría y las riquezas de Salomón que se convirtió al monoteísmo, entonando una alabanza al Dios Yavé; el rey entonces la recompensó con la promesa de otorgarle cualquier cosa que desease. La reina regaló 4,5 toneladas de oro al rey de Israel.

Otros relatos

Según el Kebra Nagast, el libro sagrado de la Iglesia ortodoxa etíope, el rey Salomón tuvo un hijo con la reina de Saba, llamado Menelik I, quien sería el futuro rey de Etiopía y quien sacaría el Arca de la Alianza de Israel, llevándosela a su reino.

Nombre

En los textos bíblicos, la reina no es nombrada explícitamente por su nombre. En la tradición etíope es llamada Makeda, mientras que en la tradición islámica(aunque no en el Corán) es conocida como Bilqis o Balkis. Otros nombres asociados a ella son Nikaule o Nicaula.

Según especulan algunos autores, la reina de Saba tenía origen búlgaro, una teoría poco o nada probable, ya que la reina Makeda pertenecía a una genealogía árabe: era hija de Yashrea, hijo de Al-Hareth, hijo de Qais, hijo de Saifi, hijo de Saba.[2]

Reino

Prácticamente todos los estudiosos modernos están de acuerdo en que el reino de Saba estaba el sur de Arabia, en torno a los oasis de Marib, en el actual Yemen. Saba fue muy conocido en el mundo clásico como Arabia Felix. A mediados del primer milenio a. C., había sabeos también en el Cuerno de África, en la zona que más tarde se convirtió en el reino de Aksum. Hay lugares en la Biblia donde el escritor distingue Saba de Seba. En Sal. 72:10 se mencionan juntos: "los reyes de Saba y de Seba ofrecerán dones". Esta diferenciación ortografía, sin embargo, puede ser puramente ficticia; las inscripciones indígenas hacen tal diferencia y ambos, yemenita y sabeos africanos, se escriben de forma no exactamente de la misma manera.

Las inscripciones alfabéticas del sur de Arabia no proporcionan ninguna evidencia de mujeres gobernantes, pero las inscripciones asirias mencionan repetidamente reinas árabes en el norte.

Por otra parte, las tribus sabeas sabían que el título de mqtwyt era de un alto funcionario. Makada o Makueda, el nombre personal de la reina en la leyenda etíope, podría interpretarse como una representación popular del título de mqtwyt.

La visita de la reina podría haber sido una misión comercial, ya que el comercio entre el sur de Arabia con Mesopotamia involucraba madera y especias transportados por camellos desde principios del siglo IX a. C. y pudo haber comenzado ya en el siglo X a. C.

El antiguo templo Sabeo de Awwam, conocido en el folklore como Mahram Bilqis, fue excavado recientemente por los arqueólogos, pero no han encontrado rastro de la reina de Saba aún.

En el judaismo

egún Josefo ( Ant. 8: 165-73), la reina de Saba fue la reina de Egipto y Etiopía, y llevó a Israel los primeros ejemplares de bálsamo, que creció en la Tierra Santa en el tiempo del historiador.

El Talmud insiste en que no era una reina sino un rey de Saba (en base a diversas interpretaciones del hebreo mlkt) que llego a Jerusalén, obviamente con la intención de desacreditar las historias existentes sobre las relaciones entre Salomón y la reina.

El relato más elaborado de la visita de la reina a Salomón se da en el siglo octavo (?) en el Targum Sheni. Una abubilla informa que el reino de Saba fue el único reino en la tierra que no estaba sujeto a Salomón y que sus pobladores eran adoradores del sol. El rey envió a Kitor a la tierra de Saba con una carta adjunta en que invitaba a la reina a venir a visitarlo. Ella le envió todas sus naves cargadas de regalos preciosos y 6.000 jóvenes de igual tamaño, todos nacidos en la misma hora y vestidos con prendas de color púrpura. Llevaban una carta declarando que ella pudiera llegar a Jerusalén dentro de los tres años, aunque el viaje normalmente tomaría siete años. Cuando la reina llegó al palacio de Salomón, pensando que el suelo de cristal era un charco de agua, se levantó el dobladillo de su vestido, dejando al descubierto sus piernas. Salomón le informó de su error y le reprendió por sus piernas peludas.

En la Cábala, la reina de Saba fue considerada una de las reinas de los demonios y, a veces, se identifica con Lilith.[3]

En el cristianismo

Además de su mención en el Antiguo Testamento, la reina de Saba se menciona como la reina del sur en el Nuevo Testamento cuando Jesucristo indica que ella y los habitantes de Nínive juzgará a la generación contemporánea de Jesús y los condenara.

Las interpretaciones cristianas de las Escrituras enfatizan, por lo general, los valores históricos y metafóricos de la historia. La historia de la reina de Saba se interpreta como una metáfora y analogía cristiana: la visita de la reina a Salomón se comparó con el matrimonio metafórico de la Iglesia con Cristo, donde Salomón sería el "ungido" Cristo o Mesías y la reina representaria la población de gentiles que creyeron en Cristo; la castidad de la Reina de Saba fue descrito como un presagio de la Virgen María y los tres regalos que había traído a Israel (oro, especias y piedras preciosas) fueron vistos como algo análogo a los regalos de los Tres Reyes Magos (oro, incienso y mirra). Esta última analogía, en particular, se enfatiza por ser consistente con un pasaje del Libro de Isaías (60:6): "...vendrán todos los de Sabá, cargados de oro e incienso, y poclamarán las acciones gloriosas del Señor".

En la cultura etíope

La familia imperial de Etiopía indica su origen proviene de un hijo de la reina de Saba con el rey Salomón. La reina de Saba se llama Makeda que se puede traducir literalmente como "almohada". La etimología de su nombre es incierto, y hay dos escuelas principales de pensamiento divergente en su origen etíope. Una de ellas, que incluiye al académico británico Edward Ullendorff, sostiene que el nombre es una corrupción de Candace, una reina de Etiopía se menciona en el Nuevo Testamento; los demás eslabones de la cadena lleva el nombre de Macedonia y relaciona esta historia con leyendas etíopes posteriores sobre Alejandro Magno y el período del siglo IV a. C.

Una antigua recopilación de leyendas etíopes, el Kebra Negast ("Gloria de los Reyes") fechado como si hubiera sido escrito hace 700 años y cuenta la historia de Makeda y sus descendientes. En esta hisoria, el rey Salomón habría seducido a la reina de Saba y tuvo con ella un hijo, Menelik I, quien se convirtió en el primer emperador de Etiopía. La narración contenida en el Kebra Negast, que no tiene paralelo en la historia bíblica, es que el rey Salomón hubiera invitado a la reina de Saba a un banquete, le sirve comida picante para inducirla a tener sed, y le invita a pasar la noche en su palacio. La reina le hce jurar que no la tomara por la fuerza y el rey aceptó la condición, a su vez, ella juro no tomar nada del su palacio. Sin embargo, cuando se despertó en la noche, con sed, tomó una jarra de agua que fue colocada al lado de su cama. El rey Salomón entonces apareció, advirtiéndole que estaba incumpliendo su promesa, aún más por el hecho de que el agua sería la más valiosa de todas sus posesiones materiales. Así, mientras que apaga su sed, se liberó al rey de su promesa y pasaron la noche juntos.

En la tradición bíblica sobre la Reina de Saba, de que habría sido una soberana de Etiopía que visitó el rey Salomón en Jerusalén se encuentra respaldada por el historiador romano de origen judío Josefo, que identificó a la visitante como Reina Egipto y Etiopía.

Si bien no existen tradiciones conocidas del matriarcado en Yemen durante sus inicios en el primer milenio antes de Cristo, las primeras inscripciones de los gobernantes en el norte de Etiopía y Eritrea, mencionan reinas de alto estatus, posiblemente superiores a los reyes.

Para la monarquía etíope, el linaje salomónico y sabaico tiene gran importancia política y cultural. Etiopía se convirtió al cristianismo por los coptos de Egipto y la Iglesia copta ha luchado durante siglos para mantener a los etíopes en una condición de dependencia y sumisión a los emperadores etíopes.[1]

Referencias

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