Libro del Génesis

A922DD5F-7965-44BA-B2FD-05CFF455C394.jpeg La Creación de la Luz es el primer evento narrado en el Libro del Génesis. En la imagen, “La separación de la luz de las tinieblas”. Fresco de Miguel Ángel, 1509. Capilla Sixtina.

Datos básicos
Autor Moisés
Idioma Hebreo
Abreviatura Gn.
Números
Capítulos 50
Nombre
Latín Liber Genesis
Más datos
Testamento Antiguo Testamento
Sección Torá
'Número de libro 1
Lapso de Tiempo Indefinido
Eventos Importantes Creación del Mundo y del Hombre
Diluvio Universal
Época de los Patriarcas
Llegada de los israelitas a Egipto
Personas Importantes Adán
Eva
Noé
Abraham
Isaac
Jacob

El Libro del Génesis es el primer libro de la Torá y también el primer libro del Tanaj, la Biblia hebrea conocida por los cristianos como el Antiguo Testamento. En hebreo los libros del Pentateuco se conocen por su primera palabra, así que para los hebreos este libro es Bereshit ('En el principio').

Autor y fecha de composición

El Libro del Génesis no menciona a ningún autor. Muchos estudios académicos están de acuerdo en que tiene varias fuentes, redactadas por varios religiosos, por ejemplo en la época del cautiverio en Babilonia.

Durante la mayor parte del siglo XX, los estudios académicos sobre los orígenes del Génesis estuvieron dominados por la hipótesis documentaria formulada por Julius Wellhausen a finales del siglo XIX. Esta hipótesis ve el Génesis como una compilación de fuentes inicialmente independientes: el texto J, llamado así por su uso del término YHWH [1] como el nombre de Dios; el texto E, llamado así porque usa Elohim como el nombre de Dios; y el texto P, o fuente sacerdotal, debido a su preocupación por el sacerdocio de Aarón y los levitas. Estos textos fueron compuestos de manera independiente entre el 950 y el 500 a. C. y sufrieron numerosos procesos de redacción, culminando en su forma actual alrededor del 450 a. C.

Se han identificado varias fuentes adicionales que no se pueden atribuir a ninguno de los tres documentos originales, especialmente Génesis 14 [2] y la «bendición de Jacob». La tradición sostiene que Moisés escribió el Pentateuco (los ‘cinco libros’ que contienen al Génesis). Entre los estudiosos medievales esta tradición se mantuvo incuestionada hasta la hipótesis de Wellhausen.

En la primera mitad del siglo XX, la ciencia de la arqueología bíblica, desarrollada por William F. Albright y sus seguidores, combinada con la aplicación de nuevos métodos de estudio como la crítica de fuentes y la historia de la tradición, desarrollada por Hermann Gunkel, Robert Alter y Martin Noth, parecen demostrar que las historias del Génesis están basadas en tradiciones orales del II milenio a. C.

Así, a mediados del siglo XX parecía que la arqueología y el mundo académico habían reconciliado la hipótesis de Wellhausen con una versión modificada de la autoría de Moisés. Este consenso fue roto en los años 70 con la publicación de dos libros: "La historicidad de las narraciones patriarcales" (1974) de Thomas L. Thompson y "Abraham en la historia y la tradición" (1975) de John Van Seter. En ellos se señalaba que la evidencia arqueológica que conectaba al autor del Génesis al II milenio a. C., podría apuntar igualmente al I milenio y que las tradiciones orales no eran tan fácilmente recuperables como Gunkel y otros habían afirmado. Un tercer trabajo, "La fabricación del Pentateuco" (1987) de R. N. Whybray analizaba las asunciones que subyacían en el trabajo de Wellhausen y las consideró ilógicas y poco convincentes, mientras que William G. Dever atacó las bases filosóficas de la arqueología bíblica de Albrightean, argumentando que no era ni deseable ni posible usar la Biblia para interpretar los registros arqueológicos.

Actualmente las teorías mayoritarias se pueden dividir en tres grupos:

  1. Revisiones del modelo documental de Wellhausen, de los que el modelo de Friedman es uno de los más conocidos.
  2. Modelos fragmentarios, como el de R. N. Whybray, que ven la Torá como el producto de un único autor trabajando a partir de una multitud de pequeños fragmentos más que de extensas fuentes coherentes.
  3. Modelos suplementarios como el de John Van Seter, que ve en el Génesis la adición gradual de material a lo largo de muchos siglos por muchos autores.

Origen del nombre

El nombre griego proviene del contenido del libro: el origen del mundo, el género humano y el pueblo judío, la genealogía de toda la humanidad desde el comienzo de los tiempos. También "génesis" tiene el sentido de "prólogo", ya que la historia judía comienza propiamente con el Éxodo, del cual el Génesis es simplemente un prolegómeno.

Este título aparece en la Versión de los Setenta o Septuaginta Griega. En hebreo, el libro se llama «Bere'schíth»: "En el Principio", que se toma de la primera palabra de la frase de apertura. Según el Génesis, el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. Varios de los personajes de este libro son relevantes para el pueblo judío: Noé, Abraham, Isaac, Jacob y José, por ejemplo.[3]

Contenido

La base narrativa expresa el tema central: Dios crea el mundo, a los animales y al hombre y a la mujer y designa al hombre como su regente, pero el hombre le desobedece y Dios destruye su mundo a través del Diluvio. El nuevo mundo postdiluvio es igualmente corrupto, pero Dios no lo destruye, en lugar de eso llama a un hombre, Abraham, a ser la semilla de su salvación.

Dios manda a Abraham a la tierra de Canaán donde habita como extranjero, al igual que su hijo Isaac y su nieto Jacob. El nombre de Jacob se cambió a Israel y, a través de José, los hijos de Israel van a Egipto y Dios les promete un futuro de grandeza. Génesis termina con Israel en Egipto.

La narración está marcada por una serie de convenios con Dios, estrechando sucesivamente en el alcance de toda la humanidad con el pacto con Noé a una relación especial con solamente a un solo pueblo con el pacto con Abraham y sus descendientes.

La Creación

El primer relato de la creación comienza con el período indeterminado de cuando Dios ordenó los cielos y la tierra de las aguas primordiales o Caos. Después describe la transformación de la creación en seis días de caos en el estado de orden que culmina con la creación de los seres humanos a su imagen. El séptimo día es santificado como un día de descanso.

La semana de la creación consiste en ocho mandamientos divinos, datos en seis días, seguidos de un día de descanso.

  • Primer día: Dios crea la luz y la luz se separa de las tinieblas.
  • Segundo día: Dios crea un firmamento.
  • Tercer día: Dios ordena las aguas que se unen en un solo lugar y la tierra seca aparece. Dios manda a la tierra producir hierbas, plantas y árboles frutales.
  • Cuarto día: Dios crea las luces en el firmamento para separar la luz de las tinieblas y marcar días, estaciones y años. Se crean el sol, la luna y las estrellas.
  • Quinto día: Dios ordena que el mar se llene de seres vivos y que las aves vuelen por los cielos. Dios crea a las criaturas submarinas y a las aves y los hace fecundos.
  • Sexto día: Dios crea a los seres terrestres de todo tipo y crea a la humanidad a su imagen y semejanza.

La creación del hombre

El segundo relato de la creación describe a Dios formando al primer hombre del polvo y soplar la vida a través de las fosas nasales, plantando el Edén, formando los animales y aves y, finalmente, creando a la primera mujer. Yavé los deja en el Jardín del Edén, encarga al hombre trabajar y cuidar del jardín, les permitió comer de todos los árboles excepto del árbol del bien y del mal porque morirían. El relato termina con la nota de que hombre y la mujer estaban desnudos y no se avergonzaban.

En Génesis 3 aparece la serpiente que convence a la mujer de comer del árbol prohibido, diciéndole que no moriran sino que llegarían ser dioses. Eva come el fruto de árbol prohibido y le ofrece al hombre que también comen la fruta; se les abrieron los ojos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Luego de que se cubrieron con hojas de higuera y se escondieran, Yavé los llamó y le pregunta al hombre que hicieron. Adán culpa a Eva y Eva a la serpiente. Yavé maldice a la serpiente y luego maldice a Adán y Eva con el trabajo duro y parto doloroso, respectivamente. Yavé hizo abrigos de piel para ambos y les impidió comer del árbol, expulsadolos del jardín y poniendo a un querubín armado a la entrada.

Este relato utiliza imágenes de la antigua tradición pastoral de Israel y se ocupa de la creación del primer hombre y de la primera mujer en el Jardín del Edén y encuentra paralelismos en la historia de Atrahasis, la epopeya acadia del siglo XVIII a. C.

Los pueblos antiguos observaron la descomposición de los cuerpos de las personas muertas, que se convirtían en polvo. Este hecho les llevó a postular que el hombre fue hecho esencialmente polvo. Este concepto fue compartido por los babilonios, egipcios, griegos, romanos y otros pueblos. De hecho, un gran número de mitos de la creación en todo el mundo describen la creación del hombre a partir del material del suelo, generalmente arcilla.

La doctrina del pecado original, según la cual el hombre nace con el pecado, se deriva de este relato de Génesis,especialmente en la desobediencia de Adán y Eva al comer del fruto prohibido por Yavé.[4]

Véase:

Capítulos del Libro del Génesis

Géneros literarios

El Génesis encaja exactamente en la definición de libro histórico bíblico, recordando siempre que el término "histórico" no debe entenderse en el sentido que se otorga a la historiografía moderna. Esto es especialmente cierto para los capítulos sobre los orígenes y para la historia de los patriarcas.

Pero el Génesis también es lo siguiente:

  • Historia de familia: Una larga serie de biografías, cronologías y genealogías de antepasados que se centran en los acontecimientos familiares despreciando los hechos políticos o religiosos. No sigue la sucesión de gobiernos sino la de los parientes.
  • Historia popular: Suele detenerse en minucias argumentales que pueden interesar al pueblo llano y frecuentemente omite hechos que parecen esenciales a los historiadores modernos.
  • Historia religiosa: Todo lo narrado es visto bajo el criterio de que es consecuencia de la acción directa de Yavé, el Dios único, que interviene incuestionablemente en todos y cada uno de los momentos decisivos. Además, todos los hechos se agrupan y se explican en función de postulados teológicos destinados a probar una u otra tesis religiosas. A pesar de estas precisiones, el Génesis da toda la impresión de narrar -en la historia de los patriarcas- hechos que fueron reales, dando unas muy vívidas imágenes del origen y migraciones del pueblo hebreo, de sus raíces étnicas y lingüísticas y de sus estructuras morales, sociales y culturales.

Interpretaciones

Para muchos, los once primeros capítulos del Génesis merecen ser considerados aparte del resto, pues describen en una forma popular el origen y creación del mundo, el hombre y la vida en general. En la actualidad, la gran mayoría de los cristianos consideran los primeros capítulos del Génesis como escritos simbólicos, que no deben ser entendidos literalmente. Sin embargo, unos pocos creen que son históricamente correctos.

La historia de la creación del mundo comienza con una contradicción sustancial entre el primer capítulo y el segundo capítulo del Génesis. En el primer capítulo Dios crea primero a los animales, y entonces crea al hombre y a la mujer a su imagen, sin establecer ninguna prioridad entre ellos (1:25-26); pero en el segundo capítulo (2:4) aparece una nueva introducción a un relato distinto: Dios, esta vez llamado Yavé crea primero al primer hombre, Adán, y lo ubica en el huerto del Edén; más adelante crea a los animales y por último crea a la primera mujer, Eva, de una costilla de Adán.

Se han realizado innumerables lecturas de los primeros capítulos del Génesis y varias explicaciones del doble relato de la creación del mundo: además de las interpretaciones oficiales de la Iglesia, de cada iglesia cristiana y las distintas tradiciones judaicas, se hicieron lecturas por fuera de la religión oficial: místicas, alegóricas y científicoacadémicas. Entre ellas está la Cabala hebrea, la alegórica, incluyendo una alegoría a la evolución del Universo y la teoría de Darwin.

Para los creacionistas, defensores de la veracidad absoluta de las Sagradas Escrituras, no hay contradicción entre los dos capítulos. Cada cual hace hincapié en un aspecto distinto de la creación. El primer capítulo del libro expone un resumen global de la creación que culmina con la institución del día de reposo, mientras que en el segundo, se detalla la creación humana y la institución del matrimonio. Mientras que el primero se anuncia que Dios creó al hombre y a la mujer, en el segundo se detalla como se realizó. Según los creacionistas, la aparente contradicción nace de un error de traducción. En la Antigua Reina Valera, en el verso 19 del capítulo 2, se usa el pasado perfecto "formó" en vez del pasado pluscuamperfecto "había formado", dando al pasaje un sentido ambiguo.

En cuanto a la creación de Adán y Eva, el pasaje de Génesis 1:27, no dice que fueron creados simultáneamente, sino que fueron creados en el mismo día. Por lo cual los creacionistas sostienen que el capítulo dos no contradice al primero, sino que sólo añade detalles no mencionados en el capítulo uno. Como por ejemplo; que antes de crear a la mujer, Dios trajo todas las criaturas ante Adán para que les pusiera nombre. Todo esto con un propósito mayor que la mera taxonomía de la fauna.

Según esta interpretación, Dios creó una mujer y se la dio a Adán. Él quiso que el hombre reconociera primero que algo le faltaba, y por eso le trajo todos los animales. Adán vio que había león y leona, carnero y oveja... Pero para el varón (ish) no había una varona o hembra (isha).

Fuera de las lecturas creacionistas, la discrepancia bíblica sobre la creación alimentó la leyenda de Lilith, según la cual Dios creó primero una mujer llamada Lilith, que sería la mujer referida en el primer capítulo, y Eva, que aparece en el segundo, resultaría ser en cambio la segunda mujer.

En los círculos académicos predomina otra interpretación. La contradicción entre los capítulos uno y dos del Génesis es explicada mediante la hipótesis documentaria. Según esta interpretación el libro del Génesis no fue escrito por Moisés y en realidad se trata de una fusión de cuatro fuentes distintas, escritas por distintas personas en diferentes momentos y lugares. El capítulo 1 es identificado con la tradición sacerdotal mientras que el capítulo 2 pertenece a la escuela yavista. La tradición sacerdotal, que compone el primer capítulo del Génesis, es la fuente más tardía, posterior al exilio en Babilonia, cuando el judaísmo se cimentaba más como una religión que como una nación en particular, y cuyo propósito sería también reforzar la idea del sábado como día sagrado de descanso, además por supuesto de dejar claro que toda la creación, incluido el hombre, son obra de Elohim. Por otra parte, el segundo capítulo del Génesis se trataría de un escrito mucho más antiguo, de la época de los reyes en Israel, el cual vendría a ser un lamento en el que la situación sedentaria y civilizada centrada en ciudades del reino conllevaba también injusticias, pobreza y marginación, pues para ellos el relato del segundo capítulo del Génesis parecería ensalzar los valores del nomadismo y de la cercanía con Yavé provenientes de la vida en el desierto.[3]

Las formas plurales indican, de acuerdo con la erudición moderna, un reflejo de la opinión común en el Antiguo Cercano Oriente de un dios supremo rodeado por un tribunal divino. Algunos cristianos trinitarios interpretan esto como evidencia de la doctrina de la Trinidad.

Actualmente, para muchos cristianos y judíos, los siete días de la Creación no debe tomarse literalmente y que representa metafórica y alegórica la creación del universo. Sin embargo, algunas corrientes cristianas, llamadas fundamentalistas, originarias de ciertas regiones del Estados Unidos, sostienen la lectura literal de la Biblia y rechazan la edad del universo y de la tierra estipulado por la ciencia moderna y argumentan que el universo apareció en sólo seis días hace 10 000 años. Este movimiento se denomina creacionismo cristiano y presenta una variedad de formas, que van desde el creacionismo de la tierra plana hasta la aceptación de las teorías científicas modernas sin conflicto con la lectura de la Biblia.[4]

Comparación con la mitología

Al analizar la mitología sumeria y relacionadas [5], en tablillas con historias de origen sumerio como el Enuma Elish, se pueden encontrar puntos en común, o influencia con la historia bíblica del Génesis.

  • Según la mitología sumeria, la diosa Ki tomó un hueso de Enki y creó una diosa llamada Ninti, la "mujer del hueso".
  • Enki creó a los seres humanos y un lugar donde el hombre podía vivir sin miedo a los animales, un lugar sin terror; pero posteriormente su hermano Enlil descubrió que los humanos tenían un comportamiento inadecuado, y por ello los expulsó de este paraíso.
  • También se menciona las disputas de dos diosas, la diosa del grano llamada Ashnan y la diosa del ganado llamada Lahar. Un problema similar se menciona entre Emesh y Enten, uno estaba encargado de la vegetación, bosques y campos, y el otro de las cosechas y la agricultura y de los animales y el ganado, los cuales tuvieron una gran disputa.
  • La historia bíblica del Diluvio universal, y la historia de Gilgamesh.[3]

La visión del mundo detrás de esta historia es la cosmología común en el Antiguo Cercano Oriente, que ve la Tierra como un disco plano con agua infinita por encima y por debajo. Se creía que el cielo era sólido y metálico que separaba el mundo habitado las aguas a su alrededor. Las estrellas fueron incorporados en la superficie inferior de esta cúpula con puertas que permiten el paso del disco del sol y la luna. La Tierra era vista como una isla continente única rodeada de un océano circular, que estaba vinculado a los mares conocidos. La historia de la creación es similar a otras historias de la mitología babilónica antigua como el Enuma Elish, pero difiere en su aspecto monoteísta.

Según el estudioso del Antiguo Testamento Gordon Wenhm, se muestra marcas de una creación cuidadosamente escrita con un sentido monoteísta: la elevación de Yavé, el Dios de Israel, sobre todos los dioses, en especial de Marduk, el dios de babilonios.

A la luz de la mitología de Jung, los académicos como Joseph Campbell creen que esta creación a partir de agua puede ser una reminiscencia de las religiones neolíticas de diosas matriarcales en donde el universo nació de ellas o a costa de sus vidas como en el caso de Tiamat.

El más antiguo de los mitos de la creación conocido es el de los sumerios de Mesopotamia, que describe la creación del hombre de arcilla por unos dioses borrachos que lo dejó llenos de imperfecciones. La historia de Adán y Eva, aunque superficialmente diferente, tiene un estrecho paralelismo con la historia de Enkidu, un salvaje esculpido por los dioses de barro cocido y de Shamhat, una puta contratada para seducirlo. Después de seis días y siete noches con la ramera, Enkidu ya no era como los animales y tenía inteligencia y Shamhat le dijo que era un dios sabio.

En la cultura del Antiguo Cercano Oriente, las palabras "fruta" y "conocimiento" llevaban fuertes connotaciones sexuales. Inbu, por ejemplo, significaba "fruto" y "sexo" en Babilonia, mientras que "conocimiento", en hebreo, puede significar "relaciones sexuales".

La serpiente era una figura muy extendida en la mitología del Antiguo Cercano Oriente. Varios objetos de culto fueron descubiertos por los arqueólogos en el estrato de la Edad del Bronce en varias ciudades preisraelitas en Canaán: dos en Meguido, una en Guezer, una en el sanctasanctórum de la zona H en un templo en Hazor y dos en Siquem. En los alrededores de un santuario hitita de la edad del bronce contenían estatuas de bronce de un dios que sostiene una serpiente en una mano y un bastón en la otra. En Babilonia, un par de serpientes de bronce enmarcaba cada entrada del templo Esagila. En la Epopeya de Gilgamesh, Gilgamesh obtiene la flor de una planta maravillosa que podría restaurar al hombre toda su fuerza perdida, pero una serpiente se robó la flor y de inmediato cambió su piel.

En otros libros bíblicos

El libro del Génesis se cita o se hace referencia más que cualquier otro libro en otros libros de la Biblia, con al menos 165 pasajes, ya sea directamente o con estrecha referencia.[4]

Referencias

  1. JHWH en alemán
  2. La batalla de Abraham y los «reyes de Oriente»
  3. 3,0 3,1 3,2 Esta página utiliza contenido de Wikipedia (ver autores) con licencia Creative Commons.
  4. 4,0 4,1 4,2 Esta página utiliza contenido de Wikipedia (ver autores) con licencia Creative Commons.
  5. Acadia, babilonica y asiria.
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