La destrucción de Leviatán en un grabado hecho en 1865 por Gustave Doré.

Leviatán (del hebreo ןָתָיְוִל, liwyatan, enrollado) es una bestia marina del Antiguo Testamento, a menudo asociada con Satanás, creada por Dios. El término Leviatán ha sido reutilizado en numerosas ocasiones como sinónimo hoy en día de gran monstruo o criatura.

Mitología pagana

Llamado Lotán en la mitología ugarítica, sería el monstruo caótico policéfalo vencido en la creación.[1] Es descrito como un sirviente del dios marino Yam en el ciclo de Baal descubierto en las ritas de Ugarit. Los relatos tienen lagunas, no aclarando si algunas frases lo describen a él o a otros monstruos a disposición de Yam como Tunnanu. La mayoría de académicos concuerdan en describir a Lotan como "la serpiente fugitiva" pero puede o no ser "la serpiente serpenteante" o "la poderosa con siete cabezas". Como los otros sirvientes de Yam y el propio Yam, Lotan es derrotado por el benevolente dios de la tormenta Baal. Su función parece prefigurada por la anterior serpiente Têmtum, cuya muerte a manos del benevolente dios de la tormenta Hadad se muestra en los sellos sirios del siglo XVI-XVIII a. C.

Las serpientes marinas aparecen prominentemente en la antigua mitología de Oriente Medio. Están atestiguadas desde el tercer milenio a. C. en la iconografía sumeria que muestra al dios Ninurta venciendo a una serpiente de siete cabezas. Era común para las religiones de Oriente Medio incluir una batalla cósmica entre un monstruo marino representando las fuerzas del caos y un dios creador o héroe cultural que impone el orden por la fuerza. En la mitología egipcia esta la lucha entre la serpiente Apep y el dios solar Horus.

Mitología hebrea

Leviatán es el terror de todo marinero desde el principio de los tiempos junto con el Kraken. Esta bestia aparece en el Antiguo Testamento, aunque muy posiblemente tenga un origen más antiguo y primitivo. Actualmente se le asocia que fue un Serafín hasta que siguió a Lucifer, cayó del cielo y representa el pecado de la envidia.[2]

Según Job 3:8, los magos podían resucitarlo, pero Dios lo aniquilará definitivamente al fin de los tiempos. Su descripción más detallada aparece en Job 41. En el Génesis, Leviatán es mencionada de forma implícita, "Dios creó los grandes cetáceos".

En este verso Rashi declara:

"De acuerdo a la leyenda esto se refiere al Leviatán y su pareja, ya que esta es la reencarnación de la serpiente de Adán y Eva. Dios creó un Leviatán macho y una hembra, entonces mató a la hembra y la dio de comer para los honestos, ya que si los leviatanes llegaran a procrear, entonces el mundo no podría interponérseles."

Jastrow traduce la palabra "Taninim" como "monstruo marino, cocodrilo o gran serpiente".[1]

Según los textos rabínicos, Leviatán fue creado el quinto día del Génesis y luego fue sometido por el arcángel Gabriel con ayuda de Yavé. Algunos dicen que Leviatán tiene varias cabezas, como un dragón pluricéfalo.[2]

En el Talmud, el Leviatán es mencionado en Avodá Zará 3b:

Rav Yehuda dice, hay doce horas en un día. En las primeras tres horas Dios se sienta y aprende el Torá, las segundas tres horas él se sienta y juzga el mundo. Las terceras tres horas Dios alimenta al mundo entero... el cuarto periodo de tres horas Dios juega con el Leviatán.

También se menciona en Moed Katán 25b:

Rav Ashi le dijo a Bar Kipok: ¿Qué será dicho en mi entierro? Él contestó: ¿Si una llama puede derrumbar a un cedro, qué esperanza tiene un árbol pequeño? Si un Leviatán se puede enganchar y acarrear a la tierra, ¿qué esperanza tiene un pescado en un charco?"

El festival judío de Sucot (festival de tabernáculos) concluye con un rezo recitado antes de abandonar la sucá (cabina):

Mayor sea su voluntad, Señor nuestro Dios y Dios de nuestros antepasados, que apenas pues he satisfecho y he morado en esta sucá, así pueda yo tener mérito en el año que viene para morar en la sucá de la piel de Leviatán. El año próximo en Jerusalén.

Un comentario en este rezo en el libro de rezos de Artscroll (p. 725) agrega:

El Leviatán era un pez monstruoso creado en el quinto día de la creación. Su historia se relaciona largamente en el Baba Bathra 74b del Talmud, donde se dice que el Leviatán será destruido y su carne será servida como banquete para el honrado en [el] tiempo por venir, y su piel se usará para cubrir la tienda donde ocurrirá el banquete.

La leyenda dice que en el banquete después del Armagedón, el caparazón del Leviatán será servido como comida, junto con el Behemot y el Ziz.

Hay otro himno religioso que recitado en el festival de Shavuot, conocido como Akdamot, en donde dice:

... el deporte con el Leviatán y el buey Behemoth... cuando se engancharán el uno con el otro y comenzarán el combate, con sus cuernos, el Behemoth corneará con fuerza, el Leviatán saltará para confrontarlo con sus aletas, con poder. Su creador se les aproximará con su espada poderosa y los matará a ambos. Así, de la hermosa piel del Leviatán, Dios construirá los pabellones para abrigar al honrado, que comerá la carne del Behemoth y el Leviatán en medio de gran gozo y alegría, en un enorme banquete que será dado para ellos.

Algunos comentaristas rabínicos dicen que estos pasajes son alegóricos. (Artscroll siddur, p. 719).

Igualmente en el apócrifo Libro de Enoc, Leviatán es descrito junto a Behemot:

Y en ese día se separarán dos monstruos, una hembra llamada Leviatán, que morará en el abismo sobre donde manan las aguas, y un macho llamado Behemot, y ocupará con sus pechos un desierto inmenso llamado Dandain.

Leviatán, Behemot y Ziz.

El Leviatán también puede ser interpretado como el mar en sí mismo, con sus contrapartes, Behemoth que es la tierra y el Ziz que son el aire y el espacio. Algunos eruditos han interpretado al Leviatán, y otras referencias al mar en el Antiguo Testamento, como referencias altamente metafóricas a los merodeadores del mar que aterrorizaron alguna vez en el Reino de Israel.

Algunas leyendas judías consideran al Leviatán como un dragón andrógino que en su forma masculina sedujo a Eva, y a Adán en su forma femenina.

La interpretación cristiana del Leviatán le considera a menudo como un demonio asociado con Satán o el Diablo, y algunas especulan que este es el mismo monstruo que Rahab (Monstruo).

Las referencias bíblicas a Leviatán parecen haberse desarrollado de una leyenda canaanita que implica una confrontación entre Hadad y un monstruo marino de siete cabezas al cual Hadad logra derrotar, también se asemeja a la épica de la creación babilónica "Enuma Elish" en la que el dios tormenta Marduk asesina a su madre, el monstruo marino y diosa del caos y la creación, Tiamat, y crea la tierra y los cielos de las dos mitades de su cuerpo.

Algunos eruditos bíblicos consideran que Leviatán representa las fuerzas preexistentes del caos. Dios condujo detrás las aguas de la tierra preexistente y destruyó al caótico monstruo marino Leviatán para formar lo deformado y moldear la tierra a su gusto.

Algunos intérpretes sugieren que el Leviatán es un símbolo de la humanidad en oposición a Dios, y no es más literal que las bestias mencionadas en Daniel y Revelación.

En la demonología medieval, un Leviatán es un demonio acuático que intenta poseer a las personas, siendo estas difíciles de exorcizar.

Durante la edad de oro de los viajes marinos, los marineros europeos vieron al Leviatán como una gigantesca ballena o monstruo del mar, o generalmente una serpiente marina, que devoraba naves enteras al nadar alrededor de los cascos tan rápidamente creando un torbellino.[1]

Johanan bar Nappaha describe el enorme tamaño del Leviatán, de quien procecían casi todos los aggadot respecto a este monstruo:

Una vez fuimos en barco y vimos un pez que sacó la cabeza fuera del agua. Tenía cuernos sobre los que estaba escrito: "Soy una de las criaturas más malvadas que habitan el mar. Tengo 3000 millas de longitud y entra este día en las fauces del Leviatán".

En la leyenda contada en el Midrash llamado Pirke de-Rabbi Eliezer se afirma que el pez que se tragó a Jonás evitó por poco ser devorado por Leviatán, que come diariamente una ballena.[2]

En la Biblia

La palabra "Leviatán" aparece en los siguientes libros bíblicos:

En aquel día Yavé castigará con su espada dura, grande y fuerte al Leviatán, serpiente veloz, y al Leviatán serpiente tortuosa; y matarán al dragón que está en el mar. (Isa 27:1)
Rompiste las cabezas del Leviatán; y lo diste por comida a las tortugas de mar. (Sal 74:14)
Por allí circulan los navíos y Leviatán que hiciste para entretenerte. (Sal 104:26)
¿Sacarás tú al Leviatán con el anzuelo, o con cuerda que le eches en su lengua? (Job 41:1)
Maldigan a los que maldicen el día, los que se aprestan para despertar a Leviatán. (Job 3:8)

Satanismo

El Anticristo sobre el Leviatán, Liber Floridus, 1120.

En la secta satánica, según la Biblia Satánica de Anton Szandor Lavey, se dice que Leviatán es uno de los cuatro príncipes del infierno, junto a Satán, Lucifer y Belial.[1] Según Anton Szandor Lavey, Leviatán representa el elemento del agua y el oeste. El elemento del agua en el satanismo se asocia con la vida y la creación y puede ser representado por un cáliz durante el ritual.

Esta asociación fue inspirada por la jerarquía demoniaca de El libro de Magia Sagrada de Abra-Melín el mago. La iglesia de Satán usa letras hebreas en cada uno de los puntos de Sigilo de Baphomet para representar a Leviatán. Comenzando por el punto más inferior del pentagrama y en sentido opuesto a las agujas del reloj, las palabra se lee "ןָתָיְוִל". Transliterado, esto es (LVIThN) Leviatán.[2]

Referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 Leviatán en Wikipedia.
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 Leviatán en Wiki Mitología.
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