Abraham

Partida de Abraham, según József Molnár.

Datos personales
Otros nombres Abram
Ibrāhīm
Nacimiento 1812 a. C.
Ur
Fallecimiento 1637 a. C.
Canaán
Vida 175 años
Familia
Cónyuge Sara
Quetura
Agar (Concubina)
Padres Taré
Hijos Ismael
Isaac
Zimram
Jocsán
Medán
Madián
Isbac
Súa
Hermanos Nacor
Harán
Nietos Jacob
Esaú
Características
Ocupación Patriarca
Guerrero
Nacionalidad Caldeo
Religión Monoteísmo
Raza Semita

Abraham (en hebreo: םָהָרְבַא, Avraham; en árabe ﻢﻴﻫﺍﺮﺑﺍ, Ibrāhīm), originalmente Abram, es el primero de los tres Patriarcas del Judaísmo. Su historia es contada en todos los textos sagrados de las religiones abrahámicas y juega un papel importante como ejemplo de fe en el Judaísmo, Cristianismo e Islam.

Etimología

Según la Biblia, el nombre significa 'padre de muchos pueblos', sin embargo el nombre se divide en ab 'padre', y ram 'alto, excelso'. Según el relato del Génesis, Dios le otorgó a un hombre llamado Abram, o Abrán, el nombre de Abraham 'padre de una multitud de gentes', derivado de ab-hamón. La semejanza puramente externa entre raham y hamón demuestra que el propósito del autor del Génesis no era dar una etimología, sino producir en el lector una determinada asociación de ideas.

Dios lo rebautizó en el momento de establecer un convenio con él, que incluía su deseo de convertirlo en el origen de un pueblo del que sería su Dios y al que le daría la tierra de Canaán como posesión perpetua.[1]

Biografía

Nacimiento y vocación

Nació en Ur, ciudad caldea cerca de los ríos Tigris y Eufrates, donde vivió con su padre y sus hermanos, Nacor y Harán, y donde se casó con Sarai, su medio hermana, quien era estéril. Fue descendiente de Sem e hijo carnal de Taré.[2]

Taré, el padre de Abraham, con sus hijos y familias, marcharon entonces desde Ur a Canaán, asentándose en Jarán, Mesopotamia, donde Taré murió a los 205 de edad.

Dios le ordenó salir de su tierra e ir «al país que yo te indicaré», donde convertiría a Abraham y sus descendientes en un gran pueblo.[1] A la edad de 75 años se fue a Canaán con su esposa y su sobrino Lot, pasando por Siquem y Betel.[2] De manera que Abraham emigró desde Jarán, con Sarai y Lot, sus seguidores, sus rebaños, y viajaron hasta Canaán, donde, en el encinar de Siquem, el Señor le dio tierra a él y su posterioridad. Allí Abraham construyó un altar dedicado al Señor y siguió viajando hacia el sur por el desierto de Neguev (Gn 12:1-9 ).

Coincide con esta época la migración de numerosos pueblos tribales desde el sur del Cáucaso hacia el levante mediterráneo y el este europeo. Según restos arqueológicos, era habitual en esa época el modo de vida nómada, basado en la ganadería trashumante, tal como se describe la de Abraham. También son de la misma época algunas tradiciones descritas en el libro del Génesis (15, 3), donde se hace referencia asimismo a algunas leyes del código de Hammurabi (Gn 16, 2-6 ). En esa época, la Biblia relata que se desata una gran hambruna sobre la faz de la tierra (Gn 12, 10 ).[1]

El faraón y Abimelec

Obligado por el hambre, fue a Egipto, donde hizo pasar a Sarai por hermana suya.[2] Abraham baja desde el Neguev a Egipto. Y es aquí donde aparentemente Abraham se da cuenta de que su esposa Sara es hermosa ante los ojos de los hombres. Una vez allí los príncipes de Egipto codician a Sara. Abraham le dice a Sara que diga que es su hermana pues de lo contrario podría ser asesinado (Gn 12, 10-20 ). El faraón toma a Sara y trata a Abraham muy bien por causa de ella; se le dieron ovejas, ganados, asnos, asnas, siervos, siervas y camellos. Pero el faraón es maldecido por Dios. El faraón le reclama a Abraham por ocultarle que Sara era su esposa y ordena a sus hombres que devuelvan a Abraham a la frontera con su mujer y todo lo suyo. Abraham, Sara y su séquito salieron de Egipto.

La segunda vez, es con Abimelec. El gobernante en cuestión, Abimelec, se siente atraído por la esposa de Abraham, Sarai/Sara e intenta casarse con ella. Como en la ocasión anterior, quienes la pretenden son maldecidos y descubiertos por el Señor y el gobernante termina dando a Abraham gran riqueza a cambio de que se retire (Gn 20 ).

Este relato es de tradición yavista (siglo IX a. C.), tiene paralelismo en una tercera historia, la de Isaac y Rebeca, que se narra en Gn 26. El esquema teológico es el mismo: la astucia del personaje bíblico y la providencia de Yavé, siempre fiel a su promesa, traen la prosperidad en medio de las dificultades.

Mambré

Tras el período pasado en Egipto, Abram, Sarai y su sobrino Lot, regresaron a Hai en Canaán. Allí vivieron durante algún tiempo, incrementándose sus rebaños, hasta que surgió la discordia entre los pastores de Abraham y los de Lot. Abraham entonces propuso a Lot que se separaran, permitiendo a Lot que eligiera en primer lugar. Lot escogió la fértil tierra al este del río Jordán y cerca de Sodoma y Gomorra, mientras que Abraham vivió en Canaán, trasladándose al encinar de Mambré, cerca de Hebrón, donde construyó un altar al Señor (Gn 13 ).

Después de esto, una fuerza invasora desde la Mesopotamia septentrional, dirigida por Codorlaomor, rey de Elam, atacó y sometió a las ciudades de la llanura, forzándolas a pagar tributo. Después de doce años, estas ciudades se rebelaron. Al año siguiente, Codorlaomor y sus aliados regresaron, derrotando a las rebeldes y tomando muchos cautivos, entre ellos Lot. Abraham reunió a sus hombres y persiguió a los invasores, derrotándolos cerca de Damasco. A su regreso se encuentra con el rey de Salem, Melquisedec, quien lo bendice. El rey de Sodoma le ofrece a Abraham el diezmo de los bienes recuperados como recompensa, pero Abraham lo rechaza, de manera que el rey de Sodoma no pudiera decir «Yo he enriquecido a Abraham» (Gn 14 ).

Melquisedec

Melquisedec es rey de Salem y Sumo Sacerdote. En la Epístola a los Hebreos posiblemente escrita por el apóstol Pablo, se aclara y profundiza, que el nuevo sacerdocio de los creyentes en Cristo dejará de ser el judío (sacerdocio aarónico) y será al estilo de Melquisedec, rey de Salem, sacerdote de Dios Altísimo, quien apareciéndosele a Abraham (Heb 7, 1-3 ) y participando del pan y del vino en aquel encuentro transcendental (Gn 14, 18 ) salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, y a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo. Melquisedec significa primeramente "rey de justicia", y también "rey de Salem", esto es, "rey de paz". Sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. Es de considerar, pues, cuán grande era este Melquisedec, a quien aún Abraham el patriarca dio diezmos del botín. En el relato del libro de Génesis, Lot no aparece en el encuentro con Melquisedec. Con esta ministración, Abraham refuerza su relación con Dios quien le bendice sobremanera.

Algunas personas creen que Melquisedec es una cristofanía, pero el libro de los Hebreos, al parecer, hace una especie de analogía entre el pan y el vino que dio Melquisedec a Abraham con el ritual instituido por Jesús en la Última Cena. A esto se añade que el cristianismo primitivo era ajeno a las castas sacerdotales hebreas, quienes lo veían como una herejía, por lo tanto, los primeros sacerdotes cristianos no podían derivar de la casta sacerdotal hebrea, así que no tenían linaje (sin padre ni madre como Melquisedec).

Melquisedec es visto por algunas versiones del cristianismo, debido al pan y al vino que dio a Abraham, como una especie de sacerdote profeta que ejecutó por primera vez el mandato del Mesías que llegaría muchos siglos después. Bajo esta tradición, Melquisedec fue el primer sacerdote cristiano, por ello el sacerdocio cristiano recibe por nombre Sacerdocio de Melquisedec.

Agar e Ismael

Durante esta época, Sarai, al ser estéril, ofreció a su esclava, Agar a Abraham. Agar concibe pronto. Sarai, celosa, trata a Agar duramente, forzándola a huir. Cuando está en el desierto, el ángel del Señor se aparece a Agar y le dice: "Vuelve a tu señora y humíllate bajo su mano", pero prometiéndole que su hijo también será el padre de una «muchedumbre». Su hijo se llamó Ismael, considerado el padre de los ismaelitas, beduinos nómadas (Gn 16 ).

La circuncisión

Trece años después Dios reconfirmó su pacto con él: Sarai dará a luz a un hijo que será llamado Isaac y la casa de Abraham deberá, a partir de entonces, circuncidarse. Entonces le dice que no se llamará Abram sino Abraham y, dirigiéndose a Sarai, le dice que ya no se llamará así más, sino que su nombre será Sara (Gn 17 ). Finalmente, y en cuanto a Ismael, dice que engendrará doce príncipes, que se convertirán en una gran nación.

La destrucción de Sodoma y Gomorra

En el capítulo 18 se narra la «aparición en Mambré»: Yavé se aparece a Abraham junto al encinar de Mambré, acompañado por dos ángeles, los tres en forma humana. Acoge a estos huéspedes en su casa y en la comida uno de ellos le reitera que Sara tendrá un hijo de ahí en un año. Se marchan de ahí en dirección a Sodoma, en compañía de Abraham. Éste intercede ante Yavé diciendo que no destruya a toda la ciudad por un puñado de pecadores. Así pide que no la destruya si encuentra primero cincuenta, luego cuarenta y cinco, después cuarenta, treinta, veinte y así hasta diez hombres justos dentro de la ciudad. En cada una de las ocasiones, Yavé le responde que si los encuentra, perdonará a todo el lugar en consideración a ellos.

Los dos ángeles fueron a Sodoma, donde los recibe Lot en su casa. Pronto se reúne una multitud alrededor de la casa de Lot, exigiéndole que les entregue a los dos hombres de manera que puedan abusar de ellos. Lot les ofrece a sus hijas, pero los hombres de la ciudad le siguen presionando hasta que los ángeles los hirieron de ceguera. Por la mañana, le dicen a Lot que huya y que no mire hacia atrás mientras las ciudades son destruidas. Sin embargo, su esposa desobedece y queda convertida en una estatua de sal (Gn 18 y 19).

Viajó por el Neguev y se estableció en Cades y Guerar. Allí nació Isaac, cuando Abraham tenia 100 años de edad. Abraham, que habita como forastero en Guerar, hace un pacto con el rey Abimelec (Gn 21, 22-34 ). Es entonces cuando nace Isaac, de su esposa Sara, estéril hasta avanzada edad, el cual es considerado el único heredero (Gn 17, 19 , Gn 21, 10-12 ), el cual fue padre de Esaú y de Jacob (Israel).

El sacrificio de Isaac

Algún tiempo después del nacimiento de Isaac, el Señor ordenó a Abraham que le ofreciera a su hijo en sacrificio en la región de Moria. Según la exégesis, este relato parece justificar o enfatizar el abandono de la práctica cananea de sacrificar al primogénito. Se tiene la creencia de que Isaac era un niño cuando Dios pidió a Abraham que sacrificara a su primogénito. Esto es así, ya que la palabra usada en la Biblia para muchacho es náar en el Génesis 22:12; que se refiere a un muchacho en la edad de la infancia o adolescencia. El patriarca viajó durante tres días hasta que encontró el túmulo que Dios le mostró. Ordenó al siervo que esperara mientras que él e Isaac subían solos a la montaña, Isaac llevando la leña en la que sería sacrificado. A lo largo del camino, Isaac pregunta una y otra vez a Abraham dónde estaba el animal para el holocausto. Abraham respondía que el Señor proporcionaría uno.

Justo cuando Abraham iba a sacrificar a su hijo, se lo impidió un ángel diciendo: "No extiendas tu mano contra el niño, ni le hagas nada; pues ahora conozco que eres temeroso de Dios" y en ese lugar le dio un carnero que sacrificó en lugar de su hijo. Así se dice, «El monte de Yavé provee». Como recompensa por su obediencia recibió otra promesa de una numerosa descendencia y prosperidad. Después de este acontecimiento, Abraham no volvió a Hebrón, campamento de Sara, sino que en su lugar fue a Beerseba, al campamento de Quetura.

Últimos años

Sara murió a los ciento veintisiete años de edad y fue enterrada en la caverna de los Patriarcas cerca de Hebrón, que Abraham había comprado a Efrón el jeteo, junto con el campo adyacente. Abraham, recordando por este hecho, probablemente, su propia ancianidad, y la consecuente incertidumbre de su vida, procura asegurar una alianza entre Isaac y una rama femenina de su propia familia.

Su siervo, tradicionalmente identificado con Eliezer, fue enviado entonces a Mesopotamia, para encontrar entre la parentela de Abraham a una mujer para su hijo Isaac. Eliezer marchó a realizar el encargo con prudencia. Una mujer de sus propios parientes, Rebeca, nieta de Nacor, el hermano de Abraham, fue escogida como esposa de Isaac, excluyendo así a los cananeos de cualquier herencia. Es en Beerseba adonde el siervo de Abraham llevó a Rebeca, sobrina segunda de Isaac por parte de padre que se convirtió en su esposa (Gn 22).[1] Rebeca era hija de Batuel, nieta de Najor y, en consecuencia, sobrina-nieta de Abraham y sobrina segunda de Isaac. Muchos comentaristas bíblicos creen que Rebeca era aún una niña cuando se casó con Isaac, mientras que Isaac tenía cuarenta años (Gn 24).

Abraham vivió bastante tiempo después de estos acontecimientos. Tras la muerte de Sara, tomó otra esposa llamada Quetura y tuvo con ella seis hijos, Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa (Gn 25, 1-6 ).

Abraham murió a los ciento setenta y cinco años de edad. Fue enterrado en Hebrón junto con su primer mujer y el resto de su familia (Sara, Isaac, Jacob, Rebeca y Lea) en lo que se conoce como Tumba de los Patriarcas (Macpela) (Gn 23, 19 y Gn 25, 9).

La historia de Abraham no puede ser relacionada con exactitud a ningún tiempo específico, aunque es ampliamente reconocido que la Era Patriarcal, junto al Éxodo y el periodo de Jueces, es una construcción literaria tardía que no se relaciona con ningún periodo en la historia actual. Una hipótesis común entre los eruditos es que fue compuesta en el periodo Persa temprano (finales del siglo VI a. C.) como resultado de las tensiones entre terratenientes judíos que habían permanecido en Judá durante el cautiverio de Babilonia y trazaron su derecho de tierra a través de su "padre Abraham", y los exiliados que regresaron que basaron sus demandas en Moisés y la tradición del Éxodo.

Descendientes

Abraham fue el padre de Ismael e Isaac, considerándosele según la tradición bíblica ser el fundador del judaísmo. Jacob, hijo de Isaac y nieto de Abraham, tuvo doce hijos que fundaron las doce tribus de Israel. El pueblo judío se considera descendiente de Judá y Benjamín, ambos bisnietos de Abraham. De la línea de Judá descendieron los reyes David y Salomón. Judíos, cristianos y musulmanes perciben en Abraham al Padre de los Creyentes.[1]

Referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 Abraham en Wikipedia.
  2. 2,0 2,1 2,2 Abraham
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